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DESDE SU CREACIÓN HASTA SU CONVERSIÓN EN PARROQUIA UNIVERSITARIA

Aunque la parroquia se erigió formalmente el 13 de marzo de 1962, la idea de que la compañía de Jesús tuviera una parroquia y residencia anexa, al estilo tradicional de la congregación, estaba en proyecto desde el 5 de julio de 1954, cuando el Viceprovincial y su consulta discuten la posibilidad de comprar una parcela de 15.090 metros cuadrados en la parte alta de la ciudad, sin especificar la ubicación precisa. Los terrenos se vendían entonces a RD$2.78 el metro cuadrado, y su valor total era de RD$42,000.00 pagaderos en tres años. Abrir una residencia en aquel momento obedecía naturalmente a la pronta salida de los jesuitas del antiguo Convento de los Dominicanos, que llegarían al país el 29 de agosto de ese mismo año, y la entrega al clero secular de la parroquia de San Antonio de Padua, que funcionaban en el mismo Convento desde 1946, y a la que ya había renunciado formalmente el P. Daniel Baldor a nombre de la Compañía el 28 de febrero de 1954. La Capital propiamente dicha, aún con el nombre de la Ciudad Trujillo, disponía de siete parroquias, pero una de ellas (San Antonio de Padua) no contaba con templo propio y otra (El Carmen) era atendida desde la Catedral.[1]

Es obvio que el desplazamiento del escaso personal a las obras requería de mayor número, tanto aquí como en Cuba, y la caída en desgracia y salida del país del P. Luis González Posada cuatro años después, fueron causa de que aquel primer proyecto de parroquia se engavetara.

Sin embargo, una vez caída la tiranía de los Trujillo (1930-1961), y antes de celebrarse las primeras elecciones libres (20 diciembre 1962), el arzobispo de santo Domingo ofrece una parroquia a la Compañía de Jesús. En aquel momento, la ciudad de Santo Domingo contaba ya con diecisiete parroquias, aunque no todas disponían de un templo formal. Además del Sagrario de la Catedral de Santo Domingo, trece estaban en la parte occidental del Distrito Nacional, una en Villa Duarte y dos en el Ensanche Ozama.[2]

Las conversaciones entre los superiores jesuitas y el arzobispo de Santo Domingo culminaron con el nombramiento del primer párroco. El 13 de marzo de 1962 se emite el decreto de erección, — no se haría público hasta el 22 de abril de ese año–, después de una entrevista con el arzobispo ese mismo día, el viceprovincial P Ceferino Ruiz, S.J. sugería los nombres de los PP. Mariano Tomé Barrado (Párroco), y Ángel Secundino Marcilla Roza (Vicario Cooperador)[3]. El primero era rector del Seminario desde el 16 de julio de 1960, y el segundo era profesor de Moral y Derecho Canónico del mismo desde 1950. En aquella improvisada parroquia, que empezó a funcionar en el mismo local del Seminario, se celebraban dos misas diarias (5:15 y 6:25 a. m.) y tres los domingos (5:45, 7:00 y 8:00 a.m.). Los sábados y vísperas de otras fiestas podían acudir los fieles al sacramento de la penitencia (7:45 a 8:00 p.m.), y en domingos y otras fiestas había rosario, exposición y reserva del Santísimo a las 6:00 p.m.

Aunque su titular fue siempre la Santísima Trinidad, como la parroquia tenía como sede la Capilla del Seminario, se conocería al principio, y quizás algunos lo creyeran así, por la advocación de Cristo Sumo Sacerdote. Sin embargo, para 1964, y al celebrarse la fiesta de la Santísima Trinidad, el diario del Seminario, el Diario del Seminario aclara que ese es el nombre y titular de la parroquia que radica en el Seminario.[4]

El primitivo territorio parroquial estaba limitado al Norte por la calle Roberto Pastoriza, al Este por la Avenida Máximo Gómez, al Sur por la Avenida Bolívar, y al Oeste por la Avenida Enrique Jiménez Moya. Sin embargo, por tratarse de algunas calles en proyecto, una buena parte del territorio parroquial estaba aún desierta en 1965.

Para que la parroquia usara el antiguo salón de actos del seminario Pontifico Santo Tomás, convertido entonces en capilla la Sagrada Congregación de Seminarios emitió un rescripto el 6 de abril de 1962 concediendo que la recién creada parroquia usara aquel local, pero estipulando dos condiciones: 1. Que no sufriera detrimento alguno la disciplina del Seminario, y 2. Que la provisión no fuese por largo tiempo.

Pensando en dotar pronto a la parroquia de un templo más amplio, — los consabidos conflictos de jurisdicción entre Seminario y la Parroquia ya habían hecho su aparición–, el 31 de julio de 1962, el arzobispo de Santo Domingo, Octavio A. Beras, en presencia del rector del Seminario, R. P. Mariano Tomé, otros profesores del mismo, seminaristas y el del Seminario. Cuatro días después, a propósito de la fiesta de Santo Domingo de Guzmán (4 agosto 1962), se coloca la primera piedra del templo. Con ayuda de la agencia alemana Adveniat (que aportó RD$22,000.00) y la participación activa del P. Alejo Seco Ares, S.J., el interior del templo estaba terminado a finales de ese mismo año, y la obra fue bendecida e inaugurada por Mons. Octavio A. Beras las tarde del 29 de junio de 1963, que celebro por primera vez la misa coram populo. Se decía que el altar era de mármol de una sola pieza, y los vitrales (Cristo Sumo Sacerdote, los doce apóstoles y el viacrucis) fueron encomendados a la Casa Maumejean Hnos. de San Sebastián.

Sin embargo, en espera de ultimar algunos detalles del templo, no sería abierto al culto definitivamente hasta siete meses después.[5] Era preciso, ante todo, construir un camino de acceso al público, que uniese la entrada lateral izquierda del templo con la antigua capilla, una vez que los feligreses entraban por el túnel o puente lateral del Seminario en la Avenida Abraham Lincoln, es decir, por la puerta de la capilla.

Mientras tanto, una vez transcurrido el tiempo prudencial otorgado dos años antes, el 21 de julio de 1964 con la Congregación de Seminarios urgía al arzobispo de Santo Domingo yal Nuncio Apostólico solucionar lo más pronto posible el problema de la parroquia. Con ese motivo, el 21 de diciembre de ese año, el párroco y rector del Seminario solicitaba al gobierno del Triunvirato, fruto del golpe de estado que derrocó al gobierno de Juan Bosch (25 septiembre 1963), una parcela de 3,250.51 metros cuadrados del ensanche La Julia, en la Avenida 27 de febrero y la prolongación de la Avenida Abraham Lincoln.

Según relavaba el P. Láutico García en 1987,una vez obtenida la promesa de los terrenos, el P. Tomé recibió el 8 de febrero de 1966 dos proyectos de construcción con sus respectivos presupuestos: el primero, obra del arquitecto Luis Felipe Núñez y el ingeniero Federico W. Lithgow, importaba la suma de RD$103,247.29, mientras el presentado por la firma Cott-Gautier ascendía a RD$130, 790.27, sometidos ambos a la consideración de la Asociación de la Santísima Trinidad, se determinó el 21 de junio de ese año que el segundo sería el ejecutado.

Aun con el cargo de párroco, el P. Tome residió en el Seminario hasta que fue sustituido en la rectoría por el P. Francisco José Arnaiz (16 de julio 1964). A partir de entonces, y hasta su traslado en septiembre de 1966 a la residencia de Monserrat en Cienfuegos (Las Villas, Cuba), que se dedicaban a apostolados diversos. A la partida del P. Tomé, se desempeñaría como párroco el Vicario Cooperador, hasta que el 4 de enero de 1967 fue nombrado en ese cargo el P. Láutico García, siendo sus cooperadores los PP. Marcilla y Pedro de Prada.

A partir de este primer cambio de mandos, la parroquia daría un giro en que se acentuaría el trabajo de promoción social y asistencial, que se concretarían primero en consolidar las organizaciones y movimientos apostólicos seglares. Entre estos figuran la Asociación de la Santísima Trinidad, la obra de Cursillos de Cristiandad (ambas creadas en 1962), las Damas de San Ignacio (creada en 1964), el Movimiento Familiar Cristiano (organizado en 1968), las Hijas Católicas de América (1970,) el Movimiento de Renovación Carismática (1976), y por fin el Sistema Integral de la Nueva Evangelización (SINE), que empezaría a funcionar en octubre de 1982, trasplantado de El Atillo (México), y se haría realidad en el denominado Centro de Evangelización y Renovación Santísima Trinidad (CEVREST).[6]

Otras obras en las que concentraría su atención casi exclusiva el nuevo párroco, hasta entonces profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Pontificio Santo Tomás, fueron la Escuela Piloto y Dispensario del barrio La Esperilla, que se había creado en 1962, la Escuela Padre Valentín Salinero, inaugurada en mayo de 1966, el Centro de Capacitación Santa Rosa de Lima (1965), la Asociación la Hora de Dios iniciada en el actual Mirador Norte (1967), la escuela San Martín de Porres en Los Manguitos (1969), la Escuela Nocturna Santísima Trinidad (1968), y el Dispensario San Lucas en el ensanche Evaristo Morales (1970-1972).[7]

Aunque ya en sus primeros años circulaba un sencillo boletín informativo de la Asociación Santísima Trinidad (1962-1967), que sólo publicó cinco números a mimeógrafo, el 6 de octubre 1968 apareció el pequeño semanario “Comunidad” (1968-1974), primero como su antecesor, y a partir del 1ro. de diciembre del mismo año de aparición ya era impreso. Como secuela del anterior, el 19 de octubre de 1975 aparecerá el semanario “Tu Parroquia”, y a manera de vocero del complejo educativo de la parroquia, en diciembre de 1977 apareció BOEST (Boletín de Orientación Educacional Santísima Trinidad), que solo se editaba cada dos meses. Por último, como vocero del CEVREST y su plan de evangelización, en 1984 aparecería el boletín bimensual “Parroquia Comunidad Evangelizadora”, mientras los alumnos del CEST publicaban en enero de 1985 su efímero periódico “El Lápiz”.

Coincidiendo con la toma de posesión del nuevo párroco (15 enero 1967), Mons. Hugo E. Polanco Brito, Administrador Apostólico sede plena de la Arquidiócesis de Santo Domingo (1966-1970), anunció que aquel templo, es decir, la flamante Capilla del Seminario, seguiría siendo sede de la Parroquia de la Santísima Trinidad. Con esa medida se solucionaba el ya citado problema planteado por la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades en 1962.[8] Seis meses después, en un ambicioso proyecto de reorganización parroquial en el Distrito Nacional, Mons. Polanco ensancha el territorio parroquial, afiliándole las parroquias de Santa Rosa de Lima (al Oeste), Santiago el Mayor (al Norte), y Santa Rita de Casia (al Este).[9] En virtud del Decreto 115 (2 julio 1967), que dotaba a la Capital de 46 nuevas parroquias, los límites de la Santísima eran los siguientes:

Norte: Ave. Roberto Pastoriza, desde la Gustavo A. Mejía hasta la Ave. Tiradentes (acerca Sur).

Este: Avenida Tiradentes, desde la Roberto Pastoriza hasta la Avenida Bolívar (acera Oeste); Avenida Bolívar, desde Alma Mater hasta la calle Santo Domingo (acera Norte); calle Santo Domingo, desde la Bolívar hasta el Farallón (ambas aceras).

Sur: Farallón, desde la calle Santo Domingo hasta la intersección con la prolongación de la calle Bohechío.

Oeste: Prolongación la calle Bohechío, desde el Farallón hasta la Avenida 27 de Febrero (lado Oeste); Avenida 27 de Febrero desde la Bohechío a la Gustavo A. Mejía (lado Sur); Gustavo A. Mejía, desde la 27 de Febrero a la Roberto Pastoriza.[10]

Aparte de ese nuevo trazado, la parroquia tuvo que definir la cuestión de límites frente al Seminario Santo Tomas. Como recuerda el P. García en su trabajo ya citado, en 1971 se le asignaron a la parroquia 4,388.49 metros cuadrados, a un costo de RD$ 15,000.00, y que servirían de garantía de los préstamos que se solicitarían desde entonces al National City Bank para las construcciones anexas, que estaban ya en proyecto.

El primero de esos proyectos, al cumplirse el decimo aniversario de la parroquia, fue el denominado Centro de Educación Santísima Trinidad (CEST), aprobado por Mons. Hugo E. Polanco el 28 de marzo de 1972, y el 11 de abril hace otro tanto el P. Benito Blanco, Provincial de las Antillas de la Compañía de Jesús. Una vez resuelto el engorroso proceso del financiamiento, agudizado por las nuevas condiciones impuestas por Adveniat en enero de 1972, y aprobado el presupuesto presentado por la firma “Estudios y Construcciones, C. por A”. , el día 1 de junio de ese año, Mons. Octavio A. Beras, ya restituido en su sede, bendice la primera piedra del CEST, cuya construcción estaba en marcha el 3 de julio.

Se trataba, como decía su fundador en un folleto explicativo, de una consecuencia de la “amplia experiencia promocional” de aquellos diez primeros años en el campo social la que movía a la parroquia a crear aquel centro como ejemplo de su “filosofía social que consiste en servir a todos sus miembros en el campo religioso-cultural a través de la familia”. Y añadía que allí se ofrecería “una educación integral, no mercantilizable y realizada por profesores y medio técnicos los más competentes y modernos”[11] El proyecto del CEST abarcaría además otras unidades, al menos en la mente del fundador: varias academias (lenguas modernas, puericultura, economía doméstica, música, tipografía etc.), y otros tantos institutos (Instituto de la familia, cultura religiosa para seglares, medios de comunicación, etc.).[12]

Como era de suponer, un proyecto así requería de expansión. Con ese solo fin, el P. García expuso a la Jerarquía (30 de mayo 1977) la necesidad de ampliar los terrenos de la parroquia, tanto al Sur, es decir unos 5, 808 metros cuadrados hasta la Avenida Bolívar, como al Este, es decir anexando unos 3.200 metros cuadrados hasta la Avenida Abraham Lincoln. En esos nuevos terrenos se construiría además el futuro templo parroquial, la casa y el salón parroquial, las oficinas y consultorios pastorales. El arzobispado aceptó el proyecto de compra de los 6,000 metros cuadrados a sur del centro, pero las cosas no sucedieron como se había pensado.

A todo eso se unía un plan de la Compañía, –el “acoso jesuítico” era el nombre que le dio más tarde el párroco–, de traspasar al clero secular algunas de las parroquias que atendía en la Capital, entre las cuales estaba evidentemente la Santísima Trinidad, sin duda a causa de su buena organización y diversidad de ministerios. Como no se debía entregar una parroquia que acarrease una deuda cuantiosa, el Provincial solicitaba al P. García que interrumpiese sus planes de expansión y compra de terrenos hasta tanto se tomase una decisión.[13] Y la decisión de aquella consulta fue que para mediados de 1979, aquella parroquia en verdadero desarrollo, gracias al tesón apostólico del grupo de tres sacerdotes y un coadjutor, pasase ya a manos del clero de la Arquidiócesis de Santo Domingo.[14]

Ante ese plan de traspaso, el párroco concentró sus esfuerzos en solidificar el CEST, para lo cual consiguió que el Ayuntamiento le donase un terreno, y a base de rifas estableció allí la escuela secundaria, con cuatro aulas más, oficinas, laboratorios, cafetería y canchas de juego. Aparte de eso, en 1978 se creó la nueva parroquia de San Juan Bautista precisamente en terrenos de la Santísima Trinidad donde estaba la Escuela Padre Salinero, y a mediados del año siguiente el huracán David y la tormenta Federico supusieron un obligado compás de espera al proyecto ya aprobado por los superiores jesuitas. La entrega, pues, no se hizo en los tres años siguientes, pero el párroco acepto un supuesto año sabático que le ofrecían los jesuitas a mediados de 1980, que al parecer solo consistió en ampliar su presencia en los medios de comunicación y la vuelta a un género en que lamentablemente casi veinte años antes se había distinguido: la polémica y critica política.

También a partir de entonces, el párroco asume una actitud de abierta rebeldía ante las decisiones de Compañía, convencido como estaba de que su obra y su parroquia, que servía esencialmente a la clase pobre, si se enmarcaba en la mentalidad de las Congregaciones Generales de la Compañía, y pensando además que cuanto le sucedió era parte de una bien orquestada campaña de acoso de unos y otros, que culminaría con la entrega y conversión de aquella meritoria obra a la Arquidiócesis de Santo Domingo o a la vecina Pontifica Universidad Católica Madre y Maestra.[15]

A su propuesta de reubicación del templo y otras dependencias, –la construcción de edificios caso rodeándolo, el Coordinador de Pastoral del Arzobispado, P. Guillermo Soto, reconocía el 24 de mayo de 1984 que aquel templo “está siendo acorralado, y llegará el momento en que será una odisea llegar hasta él, por eso es urgente buscar cuanto antes un solar donde se pueda construir un nuevo templo”.[16] Cuatro meses después (23 septiembre), el párroco proponía como salida el traslado de la parroquia a la zona de Buenos Aires (Herrera) “vinculándola con la proyectada parroquia que la Hora de Dios había pedido”. Se trataba, pues, de unir en una las dos parroquias: la Santísima Trinidad y la Hora de Dios. Mientras tanto, el CEST y el templo seguirían como centros educativos y de pastoral a disposición del Arzobispado, la Compañía de Jesús o el vecino recinto Santo Tomas de la Universidad Católica Madre y Maestra.[17] Era necesario, sin embargo, que a la parroquia se le actualizasen sus límites, dadas las alteraciones geográficas que había sufrido en los últimos seis años.

En cumplimiento de ese deseo de todos, el Arzobispo Metropolitano, que acababa de girar la Visita Pastoral a la parroquia (14-17 de mayo), emitió el 9 de junio de 1987 el decreto No. 387, que en su artículo 1º establece que, teniendo en cuenta los notables cambios demográficos y urbanísticos experimentados por la parroquia y su limítrofe (San Judas Tadeo, Santo Tomás de Aquino y Santa María, Madre de Dios), el nuevo trazado de la Santísima Trinidad sería de esta manera:

Norte: Avenida Gustavo Mejía Ricart (acera Sur), desde la Avenida Winston Churchill hasta la Avenida Lope de Vega.

Este: a.- Avenida Lope de Vega (acera Oeste), desde la Avenida Gustavo Mejia Ricart hasta la calle Ing. Roberto Pastoriza. b.- Calle Roberto Pastoriza (acera Sur), desde la Avenida Lope de Vega hasta la Avenida Alma Mater. c.- Avenida Alma Mater (acera Oeste), desde la calle Roberto Pastoriza hasta la Avenida Bolívar.

Sur: a.- Avenida Bolívar (acera Norte), desde la Avenida Alma Mater hasta la calle Sano Domingo. b.- Calle Santo Domingo (acerca Oeste), desde la Avenida Bolívar hasta la calle Núñez Dominguez.  c.- Núñez Domínguez (acera Norte), desde la calle Santo Domingo hasta la Avenida Abraham Lincoln. d.- Ave. Abraham Lincoln (acera Oeste), desde la calle Núñez Domínguez hasta la calle José Contreras. e.- José Contreras (acera Norte), desde la Abraham Lincoln hasta la Avenida Winston Churchill.

Oeste: Avenida Winston Churchill (acera Este), desde la calle José Contreras hasta la Gustavo Mejía Ricart.

Mientras tanto, el Provincial de la Compañía, el Arzobispo de Santo Domingo y el Rector de la Pontificia Universidad Madre y Maestra se reunían el 19 de octubre de 1988. Entre las conclusiones del diálogo, se proponía la posibilidad de que la PCUMM aprovechase “las instalaciones del conglomerado Santísima Trinidad dentro del plan de expansión de la Universidad, procurando ayudar a las obras que dicha institución realiza”. Al mismo tiempo, la compañía, en la persona de su provincial P. Nelson C. García, mostraba su preocupación acerca del personal disponible en caso de crear una nueva parroquia y dejar la Santísima Trinidad.[18]

Desde su erección formal hasta el presente han desempeñado el oficio de párroco los siguientes jesuitas:

  1. Mariano Tomé Barrado (1962-1966)
  2. Láutico García Álvarez (1967-1990). Nombrado oficialmente al 4 de enero de 1967. Superior de la Residencia desde el 1º de Noviembre de 1979.
  3. José Antonio Esquivel Barrenechea (1990).

Desde sus primeros pasos, y aparte de algunos que residieron, aun con nombramientos oficial, por lo menos durante un curso escolar ( Carlos Rodríguez, Alfredo Cuadrado, Manuel Fernández del Río, Jorge Murgía), han sido Vicarios Cooperadores fijos los siguientes:

  1. Secundino Marcilla Roza (1962-1968). Nombre oficialmente el 30 de abril de 1962 y el 4 enero de 1967.
  2. Marcial Bedoya Rodríguez (1968-1972)
  3. Alejo Seco Ares (1972-1987). Nombrado oficialmente el 7 de marzo de 1974
  4. José Antonio Díaz Marques (194-1990)
  5. Bartolomé Malvárez Gil (1975-1978)

A partir de su conversión en Parroquia Universitaria

La parroquia paso de ser una obra a cargo de la Compañía de Jesús a ser una parroquia a cargo de la Arquidiócesis convirtiéndose en Parroquia Universitaria, siendo el párroco Monseñor Agripino Nunez Collado. El Cardenal López Rodriguez le pidió al P. José Antonio Esquivel que fuera el Vicario Parroquial de la Santísima Trinidad, ahora Parroquia Universitaria y que al mismo tiempo trabajara en la universidad, desde su llegada el 7 de septiembre de 1990, ha sido Director del Departamento de Estudios Teológicos.

Monseñor Agripino ha delegado en el Vicario Parroquial, todas las responsabilidades y potestades de párroco pues dado su trabajo como Rector Magnifico de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra no es posible que pueda llevar adelante la dirección de la Parroquia.

El P. Esquivel fue Vicario Parroquial hasta el día 25 de abril de 2015, cuando paso a la Jerusalén Celestial.

El P. Esquivel le había propuesto al Provincial de la Compañía de Jesús, P. Javier Vidal que la Vicaria Parroquial fuera asumida por el P. Jorge Rojas, SJ, quien fue nombrado por su Eminencia Reverendísima Cardenal López Rodríguez como Vicario Parroquial de la Parroquia Universitaria Santísima Trinidad, el 30 de abril de 2015.   Pero su institución como Vicario no fue posible hasta el 10 de Junio 2015, pues compromisos en el Colegio Belén de Miami, le impidieron estar de inmediato en la Parroquia.

[1] Cfr. Hugo E. Polanco Brito (ed.). Calendario de la Altagracia, año 9 (1954), 6, 58-59

[2] Cfr. Boletín Eclesiástico de la Arquidiócesis de Santo Domingo V: 67 (1962, 292.

[3] El nombramiento de Vicario Cooperador no fue extendido por el arzobispo hasta el 30 de abril. Cfr. Ibíd., 306. Esa publicación oficial, sin embargo, no recoge el nombramiento de párroco a favor del P. Tomé

[4] Cfr. Diario de la Casa. Seminario Pontificio de Santo Tomás III (1963-1964), s/n. sin embargo, en el catálogo oficial de los jesuitas impreso el 30 de enero de 1963, ya aparece con ese título. Cfr. Catalgus Viceprovinciae Antillensis Societatis Iesu (Santo Domingo, 1963), 19.

[5] Crr. Noticias de la Viceprovincia de las Antillas (Miami, 1ro. Septiembre 1963), 2; ibíd. (Enero 1964), 1.

[6] Cfr. Alfonso Navarro Castellanos, Descripción del SINE: Áreas y Etapas (Santo Domingo, 1986), 45-47. El Estado Dominicano otorgaría al SINE el beneficio de la incorporación el 6 de mayo de 1987, mediante el decreto No. 241-87.

[7] Cfr. García Promoviendo el apostolado seglar (Santo Domingo, 1981), 353-362. Sobre la inauguración, véase: “Inician construcción de comunidad modelo”, Listín Diario (2diciembre 1970), 1,4. Un buen resumen de la labor de La Asociación La Hora de Dios aparece en L. García et alii. Crónicas de 30 años. 1968-1998 (Santo Domingo, 1998).

[8] Cfr. L. García, S.J. “La Parroquia siempre acosada”. Ms. (Santo Domingo, 1987), f, 4.

[9] La primera parroquia en independizarse sería la de Santa Rosa de Lima (1968), que paso a manos de los Misioneros del Sagrado Corazón. En 1972 surgiría la parroquia de Jesús Maestro, también en manos de los jesuitas. En 1978 surge la de San Juan Bautista de la Salle en el colegio del mismo nombre. En septiembre de 1983 se crea la parroquia El Buen Pastor (ensanche Evaristo Morales), y en junio de 1987 Santa Rita de Casia se une a Santo Tomas de Aquino.

[10] Rafael Bello Peguero (ed.) Decreto 115. Remodelación Límites Parroquiales y Creación de Nuevas Parroquias (Santo Domingo, 1993), 65. La parroquia de la Santísima Trinidad figura con el número 50 de un Total de 99 en todo el distrito Nacional. La primera de las parroquias afiliadas en desmembrarse seria Santa Rosa de Lima en 1971.

[11] Parroquia Santísima Trinidad (Junio 1972), 2.

[12] Cfr. L. García, “La Santísima Trinidad y la Educación Popular”, Listín Diario (2 agosto 1976). 7 cols. 2-3; María Ugarte, “Centro de la Santísima Trinidad genera fondos para programas destinados a estudiantes pobres”, El Caribe (Santo Domingo, 4 marzo 1978), 12.

[13] Cfr. Carta del P. Francisco Pérez Lerena, S.J. al P. Láutico García (Santo Domingo, 22 diciembre 1977)” Antill. 77/449. La consulta de Provincia, según anunciaba el superior, se reuniría el domingo 12 de febrero, y el día 1ro. de ese mes, se extendió una invitación al párroco para que asistiese a ella.

[14] Cfr. Diálogo. Provincia Antillense XIV:141 (1978), 18.

[15] Cfr. “Carta de L. García al P. Nelson García (Santo Domingo, 6 febrero 1984), en L. García, “La parroquia siempre acosada” (Santo Domingo, 1987), s/n.

[16] “Carta del P. Guillermo Soto a L. García (Santo Domingo, 24 mayo 1984)”, s/n.

[17] “Carta de L. García a Guillermo Soto (Santo Domingo, 23 septiembre 1984)”, s/n.

[18] Cfr. “Carta del P. Nelson García a Mons. Agripino Núñez Collado (Santo Domingo, 14 enero 1988), Ant. 88/21. No sorprende que el párroco, aferrado como estaba a sus obras, solo viese que el proyecto un plan de expansión física de la universidad, Cfr. L. García, “Parroquia Santísima Trinidad y PUCMM. A quien pueda interesar” (Santo Domingo 20 julio 1988)”, s/n. a partir de este último trabajo, menudean las estadísticas laudatorias de su presencia en la parroquia durante 27 años (misas, comuniones, confesiones, bautismos, etc.). Cfr. “El Isaac listo para el sacrificio (Agosto 1988)”, s/n.