Ven Espíritu Santo, inflama mi corazón y enciende en el fuego de tu Amor. Lléname, sobre todo, de tu amor divino; que sea el móvil de toda mi vida espiritual; que, lleno de unción, sepa enseñar y hacer entender, al menos con mi ejemplo, la belleza de tu doctrina, la bondad de tus preceptos y la dulzura de tu amor. 


Dígnate escuchar mis súplicas y envía sobre mí tus dones, como los enviaste sobre los Apóstoles el día de Pentecostés. Espíritu Sempiterno, te ruego me llenes del don de Ciencia, para percibir la grandeza de Dios a través de la creación y enséñame a custodiar este regalo para el beneficio de todos y no caer en algunas actitudes excesivas o equivocadas que lleven a su destrucción.

Espíritu de Amor, te ruego me llenes del don de Sabiduría, para que saboree cada día más con qué infinito amor soy amado, y así aumente mi caridad a Dios y al prójimo; actuando siempre movido por ella.