La comunidad es un pequeño grupo de personas que, luego de recibir el anuncio de Cristo Jesús como su Señor y Salvador (Kerigma), permanecen como hermanos en la Fe, edificándose espiritualmente y compartiendo en fraterna solidaridad mientras permanecen y perseveran:
- Redescubriendo y manteniendose fieles a la Iglesia Católica en la que fueron bautizados;
- Integrándose activamente a las actividades de la parroquia;
- Leyendo y meditando la Palabra de Dios y la catequesis;
- Haciendo de la oración una constante en sus vidas;
- Dando testimonio de lo que el Señor ha hecho en ellos y evangelizando a los demás.