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NO ESTÁ LEJOS DEL REINO

Los que deciden dar el Sí al Señor son conocidos por sus Obras. Las obras que realizan no están marcadas ni por lo heroico, ni por lo grandioso, sino por el amor incondicional con que se hacen.

El Reino de Dios es una realidad presente. No hay que esperar pasar de esta vida a la Vida para gozar el Reino de Dios. El Reino de Dios se da en la vida de la gracia. Esta vida de gracia es la presencia del Señor en nosotros. Vivir en gracia no es más que vivir en la Gracia de Dios, ser agraciados de Dios. Vivir en gracia es vivir en el Amor de Dios. Quien vive en gracia, goza del Reino «aquí y ahora». En la medida en que nuestra vida esté al servicio de los otros, que salgamos de nosotros mismos, que «perdamos» nuestra vida en favor de los otros, en esa misma medida gozaremos aquí y ahora de la Gracia de Dios. Bueno es aquel cuya vida está marcada por la bondad, la misericordia, la entrega, el servicio. Bueno es aquel que ha cristificado su vida; en otras palabras: se ha dejado penetrar por Cristo, nuestro Señor. No es cuestión de sentimentalismos, ni declararnos interlocutores de Dios diciendo «Dios me dijo, Jesús me habló». Esto no es. La constatación de la acción de Dios en uno se prueba en las obras para y hacia los demás. Hay muchos que se dicen ser, y no son; y hay muchos que siendo, no se dicen. La coherencia entre fe y vida es lo que abre la puerta de la salvación, el equilibrio entre lo que digo creer y lo que vivo. Muchos se encierran en la rigidez de un evangelio, sin darse cuenta de que el Evangelio es, por encima de todo, misericordia y amor. Muchos creen que son ellos los únicos que se salvarán, y detestan y miran a los otros de lejos y hacia abajo. ¿Quién está salvo? ¿Quién lo decide? La libertad que Dios nos dio y que tenemos, el buen uso de la misma, la vivencia de servicio incondicional y el amor demostrado y vivido. Seamos buenos y gocemos aquí y ahora del Reino. Seamos misericordiosos, comprensivos, lentos a la ira y ricos en piedad, y gozaremos del Reino aquí y ahora. Seamos servidores de los más necesitados, seamos abiertos al servicio incondicional, seamos fieles a nuestra iglesia, seamos personas de paz, amor y esperanza; y gozaremos del Reino aquí ahora. Seamos hijos de Dios, hermanos de todos, y gozaremos de la Comunión de los Santos. El Reino comienza en la entrega y el servicio, en el abandono y en el dejar que Jesús reine y sea en mí, hoy y siempre.

Escrito Por: jorgeluis
Fecha Publicación: 02/11/2009
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