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¡QUÉ ALEGRÍA CUANDO ME DIJERON...!
No hay mayor alegría que recibir a alguien que uno quiere. Las bienvenidas son siempre momentos de encuentro, y todo encuentro con alguien que uno espera y quiere, produce alegría y bienestar Adviento es ese tiempo en que nos alegramos porque viene el Señor, porque ya llega. Es momento de gran frenesí interior, pues uno trata de que la bondad lo llene todo, que no falte ni siquiera un detalle para que él se sienta bien.
A veces nos cuestionamos y nos hacemos unos grandes líos, creyendo que Él quiere algo de afuera, y lo que Él está buscando es el remanso de nuestro corazón, la honestidad de nuestra vida y la entrega de todo lo que somos a Su voluntad. Dicho así, ¡qué suave resulta! Y... no obstante, es aquí donde nos atoramos.
Dios es sencillo. Dios es. Busca en nosotros nuestra nitidez, pues Él quiere que quitemos los andamios del orgullo, de la vanidad y del qué dirán. Él lo que quiere es que se nos caigan las máscaras para que quedemos libres, para que seamos honestos, para que alojemos solo la paz, que es Él.
Por eso, Adviento es tiempo de paz. Mi alma tiene sed de Paz. Mi alma tiene sed de Dios. El Adviento es la salida del desierto al oasis, que es Jesús.
Mi alma está sedienta de justicia, de honestidad, de mansedumbre, de serenidad, puesto que el flujo y reflujo de la vida nos trae y nos hace caer en situaciones y circunstancias de desierto, donde perdemos de vista el manantial de la vida.
Cuando sabemos ya próxima Su llegada, solo nos resta prepararnos a ese encuentro. No podemos olvidar que para que haya un encuentro, hacen falta, al menos, dos personas: el Señor que llega y uno que lo espera.
¡Qué alegría cuando me dijeron... que llega el Mesías, Jesús, el Señor! No hay nada en este mundo que cause más alegría que la llegada de Su Salvador. Sí, pues Él es el que quita la sed de justicia, de honestidad; es Él quien da la mansedumbre, provoca la serenidad, emana la bondad, nos hace ser personas libres, de esperanza, de fe, de paz. Quien lo recibe, recibe la Paz, el Amor. Todo lo demás no importa, es relativo.
Adviento: tiempo de ilusión, de alegría; tiempo de confirmación; tiempo de Paz.
Escrito Por: jorgeluisFecha Publicación: 12/12/2008Visitas: 770 Return |
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